No es bueno sacar las fórmulas de su congelación, convertir secretos en palabras, traducir recuerdos en sentimientos.
"Tal vez", dijo, sin volverse, "tal vez tus oídos imaginan haber oído lo que tus ojos han visto".
"Tal vez", dijo, sin volverse, "tal vez tus oídos imaginan haber oído lo que tus ojos han visto".
Y un buen mensaje no es posible si quien lo escribe no tiene ciertas inquietudes culturales, espirituales y amorosas.