LOS QUINTOS debían demostrar al
pueblo que ya no eran unos niños, que se habían hecho hombres y podían defender a su patria.
Se otorgaban entonces una serie de responsabilidades como eran la organización de los festejos.
Las carreras de LOS GALLOS, hoy prohibidas, venían a ser otra de las pruebas que demostrarían a los demás, quién era el más hábil.
Vestían ropas viejas del
ejército, que habían pertenecido a veteranos y eran inseparables de su ARROBA DE VINO (garrafón de 16 litros).