Las Paredes de Rinconada.
El sentido de la propiedad y de la individualidad estaba profundamente desarrollado en en todos los habitantes de Rinconada. Antiguamente, cuando morían los padres y los hijos heredaban las
fincas, si eran cuatro o cinco herederos dividían las fincas, que ya eran en su origen pequeñas en otras parcelas aún más pequeñas dejando a veces un pequeño cantero para cada uno. Si los nuevos propietarios se llevaban bien, solían poner un coto y dejar una pequeña linde que marcara
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