Un saludo para todos. Hoy quería dirigirme a los más pequeños, a aquellos que nunca han visto arar nuestros
campos con bueyes y mulas. A aquellos que no han conocido lindes entre los distintos predios donde al llegar la
primavera, una cantidad considerable de perdices, codornices y otras clases de pajarillos hacían sus
nidos protegidos entre las yerbas que crecían en tierra de nadie. Liebres y conejos eran frecuente en nuestros campos y un grupo más o menos numeroso, los domingos, con escopeta en
... (ver texto completo)