Doy fe de ello. Aunque nací en ARMALLONES, vivo en
Madrid desde los doce años. El servicio
militar me llevó a esta maravillosa ciudad y desde entonces no hay año (y ya son veinte) en que no rinda visita a
SALAMANCA.
De hecho es tanta la pasion que pongo cuando hablo de la
catedral, la
plaza mayor, el
convento de las dueñas,
san Esteban, el
parque de la alamedilla, el
puente romano, sus
restaurantes,
bares de copas, su universidad, que cada vez que hago nuevas
amistades casi todo el mundo piensa
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