Independientemente de gustos, este tipo de "restauraciones" es muy habitual en los casos en los que parte de la obra ha desaparecido por completo, como aquí, donde ya no quedaba nada del motivo original y el restaurador "ocupó" el hueco con otro motivo totalmente distinto. En El Escorial, uno de los frescos que se restauraron debido al mal estado en el que se encontraba, a una cara se le añadieron unas gafas, y a otra cabeza que en el original debía llevar sombrero se le pintó un canotier como el ... (ver texto completo)