Callejon desde el metro a la plaza, LAGUNILLA

RINCONES PARA ATAJAR

Cuantas veces pasé hacia la iglesia bajo el portalón arrinconado de esta esquina, salvando el grueso de las casas; qué aventurado escape tiene aquí la gente. Me he enterado que aún perduras, que sigues dando escapadas; apenas has mudado viejo amigo. Si acaso una o dos veces te visité en verano, me diste cortés acogida y me refrescaste en memoria; ahora recuerdo que olvido lo sencilla que es tu obra. A cuanta gente apurada diste el paso para que atajara sus oraciones caminito...