El Milano siempre lo he sentido como el sitio del que vengo, es el pueblo mas bonito y acogedor del mundo. Estuve muchos años sin ir pero sentí la necesidad de que mis hijas lo conocieran, y como no, ya lo sienten como su pueblo, espero ir todos los veranos. Recuerdo el ir a buscar agua a la fuente, las matanzas, las charcas, la trilla, la burra de mi abuelo Domingo, el sermón de Don Angel, los panes redondos, la leche recién ordeñanda, el olor a humo, son un montón de maravillosas sensaciones que ... (ver texto completo)