A todas las personas mayores , que llegando casi al limite de su esistencia sentados a la
puerta de su hogar ven pasar los dis, horas y minutos, liando un cigarrillo con sus ya torpes manos , mirando al orizonte como si alli estubiera el ayer, el hoy y porque no un mañana, cuenta a sus nietos una y mil
historia le cuenta que cuando aun era muy niño su trabajo en el
campo, cansado por la
noche rendido en el camastro dormiaque por
comida un cacho de
pan duro con un cachito de tocino por la noche una
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