Andaba el tío táito que no se lambía polque tenía un macho pa lah cabrah que era la envidia el puebro el cabezo, era un macho grande, galano que daba gut-to vel-lo. El tío táito le ponia un zumbo y era el su olgullo el macho el tomeno. Pero como dice que el diabro cuando anda aburrio con el rabo mata moc-cah, me contaba mi aguelo que un tío suyo que era el obrigao un día embobó al tío táito y le puso de trato treh cabrinah juldanah chiquinah por el tomeno y el tío táito se le cegó el entendimiento ... (ver texto completo)