No veo un pito (una monja)
- Y yo ni una porra (otra)
¿Qué tienen las viejas entre las tetas que no tienen las jóvenes?
El ombligo
Divorcios 24 horas. Satisfacción garantizada o le devolvemos a su cónyuge.
Más vale borracho conocido que alcohólico anónimo.
No pienses mal de mí, mis intenciones contigo son puramente sexuales.
- ¿Cómo se sabe cuando una mujer dirá algo inteligente?
- Porque comienza la frase diciendo: – Escuché a un hombre decir…
Científicos norteamericanos han descubierto que la energía desprendida durante el Big Bang es igual a 1PDCN… 1 Patada De Chuck Norris
La vida es impredecible… ¡cómete primero el postre!
Si Dios hubiera querido que me tocara los pies me los habría puesto en las rodillas ¬¬
¿Cuál es otra palabra para sinónimo?
AGRADECIMIENTO A MARI TERE

- Tenue y lentamente, se han ido apagando y consumiendo en este foro el afán y anhelo participativos que imperaba hace algún grato, inolvidable y recordado tiempo, como una lamparilla a falta de aceite que la mantuviera viva, pero, no obstante, ello no me ha impedido que todos, o casi todos los días, entrara en la página con el deseo de que algún mantenedor reavivara la mortecina llama, mejor dicho, la apagada torcida o mecha que, empapada de aceite volviera a brillar, ... (ver texto completo)
Sospechas, que en mi triste fantasía
puestas, hacéis la guerra a mi sentido,
volviendo y revolviendo el afligido
pecho, con dura mano noche y día;

ya se acabó la resistencia mía
y la fuerza del alma; ya rendido
vencer de vos me dejo, arrepentido
de haberos contrastado en tal porfía.
... (ver texto completo)
Gracias por la foto. Me he reconocido, soy Elenita. Si tienes alguna foto más ponla. Un saludo
En Valencia estaba el Cid
y con él los suyos son
y con él sus ambos yernos,
los infantes de Carrión.
Acostado en un escaño
dormía el Campeador.
Sabed la mala sorpresa
que a todos aconteció:
Al cielo piden justicia
de los condes de Carrión
ambas las hijas del Cid,
doña Elvira y doña Sol.
A sendos robles atadas
dan gritos que es compasión,
y no les responde nadie,
sino el eco de su voz...