En un anterior correo hice mención al baile de Sotobañado y su concurrida juventud.
Sabéis que yo todo lo que cuento son vivencias de infancia, y el baile aunque no lo disfruté como joven entrando a la sala, sí que al ritmo de sus canciones en la calle, frente a la puerta, solo nos separaba la carretea, donde niños y niñas formábamos nuestro particular salón y aprendíamos a bailar.
Como vivía al lado, desde mi casa se escuchaba la gramola que reproducía las canciones de la época por lo que me enteraba ... (ver texto completo)
Sabéis que yo todo lo que cuento son vivencias de infancia, y el baile aunque no lo disfruté como joven entrando a la sala, sí que al ritmo de sus canciones en la calle, frente a la puerta, solo nos separaba la carretea, donde niños y niñas formábamos nuestro particular salón y aprendíamos a bailar.
Como vivía al lado, desde mi casa se escuchaba la gramola que reproducía las canciones de la época por lo que me enteraba ... (ver texto completo)