Creo que la persona que escribió ayer a las 18:34:48 tiene mucha razón. Explica muy bien lo que pasaba antes y lo que ocurre ahora. Eso es lo que le venía yo diciendo a mi interlocutor (y creo que también amigo) de la peña El Templete. Antes el ambiente de San Bartolo era diferente al de ahora. Las peñas se distribuían de otra manera por el pueblo, pero aparte de eso, después de las vacas iban al corro y a los bares, te comías un bocata en los puestos, y seguías, consiguiendo que la juerga durara hasta la madrugada. Y después del baile del corro o el del Priper's, a veces hasta ibamos a la ría a despejarnos con un buen baño. Y de allí a dormir o a seguir en pie el que aguantara. Bueno, también hacíamos, o intentabamos, otras cosas, pero eso es otra historia.
Ahora, la proliferación de peñas en el recorrido hace que el ambiente durante las vacas sea extraordinario, sin comparación en cualquier pueblo, pero cuando estas acaban, muchos siguen en sus peñas, haciendo que el corro y el resto del pueblo se quede vacío. En vez de parecernos a San Fermín, nos vamos pareciendo a la Feria de Abril, en la que si no tienes amigos en las casetas no hay fiesta para ti. Es una opinión personal, aunque también es cierto que otras fiestas que conozco en otras partes de España, con el tiempo me parecen también con menos jaleo. Será que nos estamos haciendo muy europeos. O que yo me hago mayor.
Parecen historias del abuelo Cebolleta, pero creo que me ajusto a la realidad de antes y de ahora.
Un pellejero de corazón.
Ahora, la proliferación de peñas en el recorrido hace que el ambiente durante las vacas sea extraordinario, sin comparación en cualquier pueblo, pero cuando estas acaban, muchos siguen en sus peñas, haciendo que el corro y el resto del pueblo se quede vacío. En vez de parecernos a San Fermín, nos vamos pareciendo a la Feria de Abril, en la que si no tienes amigos en las casetas no hay fiesta para ti. Es una opinión personal, aunque también es cierto que otras fiestas que conozco en otras partes de España, con el tiempo me parecen también con menos jaleo. Será que nos estamos haciendo muy europeos. O que yo me hago mayor.
Parecen historias del abuelo Cebolleta, pero creo que me ajusto a la realidad de antes y de ahora.
Un pellejero de corazón.