El problema que actualmente sufre Villarramiel, no viene derivado ni del consistorio, ni de la oposición, ni de las peñas, ni de los forasteros..., viene propiciado por los propios vecinos del pueblo, que debido a sus disputas bien por su condición política, social o racial se hacen la guerra los unos a los otros, frustrando cualquier iniciativa. Villarramiel se ha estancado, no evoluciona según exigen los tiempos. Reina la conformidad, se acepta la actual situación del pueblo como algo normal, rutinario. Se ha pasado de ser uno de los pueblos con mayor proyección de la comarca a ser uno del montón. De tener voz y voto a no ser oídos y esto lo han consentido los propios vecinos, que en su afán de protagonismo se olvidaron de sembrar el pan de mañana, , solo pensaban en vivir el momento y claro esto esta teniendo sus primeras consecuencias.