Quiero llamar la atención sobre la dejadez de parte de las autoridades y de algunos ciudadanos, que toman algunas
calles y
plazas del
pueblo como ajenos a su localidad, las utilizan como cochineras sin respetar ni a sus moradores, ni mobiliarios y
monumentos públicos y en ocasiones también propiedades privadas. Algo ya tan frecuente en las ciudades y otros
pueblos y que aquí lejos de acostumbrarnos, tenemos que soportar y callar. No son buenos tiempos los que corren para que nos olvidemos de respetar
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