Fábulas de Félix M. Samaniego
.-.-.- La serpiente y la lima.-.-
En casa de un cerrajero
Entró la Serpiente un día,
Y la insensata mordía
En una Lima de acero.
Díjole la Lima: «El mal,
Necia, será para ti;
¿Cómo has de hacer mella en mí,
Que hago polvos el metal?»
Quien pretende sin razón
Al más fuerte derribar
No consigue sino dar
Coces contra el aguijón.
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No hiere el que quiere, solo el que puede, parece que es un dicho que muchas personas no conocen, se empeñan en intentar hacer daño sin saber... que se queda en intento, por su parte un empeño ridículo, si el que recibe ese intento ni se inmuta.
Saludos y salud para todas las personas de buen corazón.
.-.-.- La serpiente y la lima.-.-
En casa de un cerrajero
Entró la Serpiente un día,
Y la insensata mordía
En una Lima de acero.
Díjole la Lima: «El mal,
Necia, será para ti;
¿Cómo has de hacer mella en mí,
Que hago polvos el metal?»
Quien pretende sin razón
Al más fuerte derribar
No consigue sino dar
Coces contra el aguijón.
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No hiere el que quiere, solo el que puede, parece que es un dicho que muchas personas no conocen, se empeñan en intentar hacer daño sin saber... que se queda en intento, por su parte un empeño ridículo, si el que recibe ese intento ni se inmuta.
Saludos y salud para todas las personas de buen corazón.