Para mirar diariamente el precio de la luz, pinchad en el enlace, pero vamos, que no hay que ser muy espabilados para saber más o menos cuando anda la cosa más barata, hacer el desayuno a las tres de la mañana, poniendo en ese momento la lavadora y el lavavajillas (ejemplo, quien pueda), la comida como no sea antes de las ocho de la mañana lo pagas más caro, la cena cuidadín que como te pases de las seis de la tarde ¡ya hemos palmado y más caro!, total, que para que salgan las cuentas, hay que desayunar puedas o no, antes de las ocho, comer como mucho a las diez de la mañana y cenar a las seis de la tarde, la plancha la tiras por la ventana previo vistazo que no pase nadie, el secador del pelo, ¡no mujer no! se abren las puntas y se reseca, ve con los pelos o engominados o sujetos con mil horquillas, la cafetera... que va a ser ahora en las piedras con leñecita pequeña, tipo oeste americano allá por el 1900, batidora para hacer mahonesa, ¡pues hija, lo haces a mano! vueltas y vueltas y más, si a los tuyos no les gusta de bote ¡mala suerte, es lo que hay!, del ventilador ese para el calor ¡ni hablar! abanico es entretenido y muy español, el pasapuré entra a formar parte de la primera linea de armario, guardad la batidora para no caer en la tentación, aspiradora... la regalas, la limpias la envuelves en papel bonito, y al primer cumpleaños ¡zas!, se la colocas, para tí y para mi, cepillo de esos de goma que arrastran pelos de gato que es un gusto, una fundita que se moja y recoge pelusas y polvo, se lava bajo el grifo y a tender para mañana, lo de lavar a mano, lo tengo que estudiar, una forma es lavar diariamente a mano - la muda, los calcetines y basta ¡no aprovecharse de la situación!, la cama la cambias cada quince días por lo menos, cuando la cambies, aprovechas y pones las toallas, ¡que son muy pesadas para lavar a mano!, el mantel esté como esté que tire otros quince días, le doblas, le das la vuelta y recolocas las manchas, y ya se nos irá ocurriendo más cosas, la necesidad hace milagros en el cerebro, las ocurrencias economizadoras que acudan que se las está llamando.
¡Madre del amor hermoso!, que desastre.
Saludos.
¡Madre del amor hermoso!, que desastre.
Saludos.