BIENAVENTURANZAS DEL ANCIANO +<+>+
Dichosos los que me miran con simpatía.
Dichosos los que comprenden mi paso cansado.
Dichosos los que hablan en voz alta, para minimizar mi sordera.
Dichosos los que aprietan con calor mis manos temblorosas.
Dichosos los que se interesan de mi lejana juventud.
Dichosos los que no se cansan de escuchar mis relatos y tantas veces repetidas.
Dichosos los que comprenden mi necesidad de cariño.
Dichosos los que me regalan fragmentos de su tiempo.
Dichosos los que se acuerdan de mi soledad.
Dichosos los que se acercan a mi sufrimiento.
Dichosos los que me brindan alegría en esta última etapa de mi vida.
Dichosos los que están cerca en el momento de mi encuentro con el Señor.
--- Cuando entre en la Vida sin fin.., me acordaré de ellos.
--------------------- delante del Señor -------------------
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He llegado a estas bienaventuranzas de una forma rarísima de verdad, pero me he encontrado con un colaborador de este foro a quien de verdad hecho de menos, espero que yo no haya tenido nada que ver por su ausencia, ¡no me lo perdonaría!, pero así es la cosa esta, unos van y otros vienen, siempre que los van y los vienen sean del todo voluntarios y sin presión de nadie... me parece bien, pero sigo pensando ¿he puesto yo algo que no ha sido oportuno?, pues espero que no.
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No quito ni pongo coma, me parece que son unas bienaventuranzas de lo más reales, no hablo de realeza y de corona, hablo de real, verdadero, auténtico, existente, cierto, verídico, efectivo, positivo, concreto, innegable, de ese real hablo, (según la R. A. de la Lengua) lo he buscado por placer, ¡cada uno con sus manías), y para Antonio Bandín un saludo que lanzo al aire... ¡lo mismo le llega y todo!.
Dichosos los que me miran con simpatía.
Dichosos los que comprenden mi paso cansado.
Dichosos los que hablan en voz alta, para minimizar mi sordera.
Dichosos los que aprietan con calor mis manos temblorosas.
Dichosos los que se interesan de mi lejana juventud.
Dichosos los que no se cansan de escuchar mis relatos y tantas veces repetidas.
Dichosos los que comprenden mi necesidad de cariño.
Dichosos los que me regalan fragmentos de su tiempo.
Dichosos los que se acuerdan de mi soledad.
Dichosos los que se acercan a mi sufrimiento.
Dichosos los que me brindan alegría en esta última etapa de mi vida.
Dichosos los que están cerca en el momento de mi encuentro con el Señor.
--- Cuando entre en la Vida sin fin.., me acordaré de ellos.
--------------------- delante del Señor -------------------
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He llegado a estas bienaventuranzas de una forma rarísima de verdad, pero me he encontrado con un colaborador de este foro a quien de verdad hecho de menos, espero que yo no haya tenido nada que ver por su ausencia, ¡no me lo perdonaría!, pero así es la cosa esta, unos van y otros vienen, siempre que los van y los vienen sean del todo voluntarios y sin presión de nadie... me parece bien, pero sigo pensando ¿he puesto yo algo que no ha sido oportuno?, pues espero que no.
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No quito ni pongo coma, me parece que son unas bienaventuranzas de lo más reales, no hablo de realeza y de corona, hablo de real, verdadero, auténtico, existente, cierto, verídico, efectivo, positivo, concreto, innegable, de ese real hablo, (según la R. A. de la Lengua) lo he buscado por placer, ¡cada uno con sus manías), y para Antonio Bandín un saludo que lanzo al aire... ¡lo mismo le llega y todo!.