Buen momento para preparar una bebida caliente y con una mantita sobre los hombros, buscar un lugar idóneo para admirar el cielo, los que tenemos la suerte de tener un magnífico cielo sin contaminación lumínica... podemos disfrutar del espectáculo, en las ciudades es mucho más difícil apreciar esta preciosidad, cada año nos quedamos con el cuello un tanto rígido, pero con la sensación de asistir a un acontecimiento puntual y precioso.
un saludo.
un saludo.