Después de pasar el día en Palencia, con las Mamases y demás familia, al regreso nos hemos dado cuenta del aumento de la población de Villaoliva, se agradece que haya más personal, el tiempo acompaña para salir al monte y disfrutar de el. El silencio y la tranquilidad que aquí se disfruta es nuestro especial patrimonio, queremos que siga así y que los que vengan también puedan disfrutar de ella, seguro que los que han llegado, son mucho más sensibles y lo notan inmediatamente, en las ciudades por pequeñas que sean el ruido está presente en todo, aquí tenemos la suerte y el placer de esa tranquilidad y paz, muy difícil de encontrar sinó es en lugares remotos, esas casas rurales metiditas entre montañas, donde solo se accede a ellas buscando esa preciosa paz. Virgencita que me dejen como estoy... amén.