Aquí estoy esperando que suba el pan, que la carne de las hamburguesas se relacione, que la tortilla española se haga pensando en hijos, una delicia y una perdición... para los padres, pero ahí están y hay que cuidarlos... hasta nuestra muerte, por eso son siempre la espina perfecta clavada en nuestro corazón, unas veces sangra y otras veces baila.. un abrazo Madres a todas Ellas sin olvidar a tantas de Japón llorando por sus hijos.