El peor juez para rendir cuentas es -- uno mismo--, somos mucho más exigentes con nosotros mismos que con el resto de personas, si no tenemos cuidado somos los primeros en llamarnos bobos, torpes, desmemoriados y cualquier otra lindeza que nos venga a la cabezo, ser un poco más tolerantes con nosotros mismos, nos da valor ante los demás, ya sabes la famosa frase ¡nena tu vales mucho! pues nada... aplícatelo... nena. un saludo a todas las personas de buen corazón.