VILLAOLIVA: Cientos de anhelos....

Cientos de anhelos.

Llegó el mes de junio con sus interminables lluvias. Un día tras otro, el cielo permanecía gris y la lluvia golpeaba, incesantemente, contra las ventanas. Las gotas rodaban sin cesar por las hojas del arce y la habitación comenzó a oler a Humedad. Hasta las sábanas parecían estar mojadas. Sadako se veía cada día más pálida y la languidez de su cuerpo iba en aumento. Sólo a sus padres y a Masahiro les era permitido visitarla. Sus compañeros de clase la habían enviado una muñeca Kokeshi. a Sadako la llamaron especialmente la atención su sonrisa melancólica y las rosas rojas de su kimono. La muñeca permanecía junto a la grulla dorada, sobre la mesita, al lado de la cama de Sadako.
La señora Sasaki estaba preocupada porque su hija apenas comía. Una noche llegó con una sorpresa envuelta en un paquete furoshiki. Contenía todas las comidas preferidas de Sadako--un rollito de primavera, arroz con pollo, ciruelas en almíbar y tortas de arroz--Sadako se incorporó en la cama y trató de comer algo, pero no fue capaz. Tenía las encías inflamadas y le dolían tanto que no podía masticas. Hubo de apartar finalmente el plato a un lado. Los ojos de su madre estaban enrojecidos a punto de romper a llorar.
¡que tortuga soy! exclamó Sadako.
Se sentía molesta consigo misma por haber entristecido a su madre. Sabía perfectamente que a su familia no le sobraba el dinero para la comida tan cara. Las lágrimas asomaron a sus ojos pero ne las enjugó rápidamente.
--No te preocupes- le dijo la señora Sasaki con dulzura, arrullándola entre sus brazos--Ya verás como muy pronto te pondrás bien. Probablemente cuando el sol salga de nuevo..
Sadako se acurrucó junto a su madre, mientras ésta le leía un libro de poemas. Cuando Masahiro llegó, Sadako ya estaba más calmada y contenta. Su hermano le contó cosas de la escuela y aprovechó para comer algo de la cena especial.
Ya se iba cuando le dijp:
-Casi me olvidaba. Eiji te envía un regalo-buscó en el bolsillo y saco un trozo arrugado de papel plateado--aquí lo tienes-dijo dándoselo a su hermana--Eiji dice que es para que hagas una grulla.
Sadako acercó el papel a su nariz- ¡Hmmm...! huele a chocolate. espero que a los dioses les guste el chocolate.