VILLAOLIVA: Sadako entró como un torbellino en la cocina, gritando;...

Sadako entró como un torbellino en la cocina, gritando; Mamá, ¡me muero de ganas de ir al carnaval! ¿está listo el desayudo?
Su madre estaba cortando los rábanos para servirlos con el arroz y la sopa. Se detuvo, miró a Sadako severamente y la dijo; Tienes once años. Ya eres lo suficientemente mayor para saber que hoy no es día de carnaval. Todos los años el 6 de agosto, recordamos a los que murieron cuando la bomba atómica cayó sobre nuestra ciudad. Hoy es un día conmemorativo.
El señor Sasaki entró en ese momento por la puerta de atrás; Así es- dijo Sadako chan, debes ser más respetuosa. Tu propia abuela murió ese horrible día.
Pero yo respeto a Oba-chan, se excusó Sadakp-Todas las mañanas rezo por su espíritu. Lo que sucede es que hoy me siento contenta...
Por cierto, es hora de rezar- dijo el padre.
La familia Sasaki se congregó alrededor del pequeño altar, presidido por una fotografía de Oba chan, enmarcada en un cuadro dorado. Sadako levantó la vista el techo y se preguntó si el espírito de su abuela flotaría sobre el altar.
Sadako chan.--la regañó su padre.
Sadako bajó la cabeza al instante. Mientras su padre hablaba, ella se entretenía moviendo los dedos de los pies. El señor Sasaki rezó para que los espíritus de sus antepasados hubieran encontrado la paz y la felicidad.
Dio gracias por su barbería y por los hijos tan buenos que tenía. Y rogó para que su familia fuese protegida de aquella enfermedad tan terrible, producida por la bomba atómica, que se llamaba leucemia.