VILLAOLIVA: Un día Inventor reunió a sus conciudadanos en la amplia...

Un día Inventor reunió a sus conciudadanos en la amplia plaza, frente a su casa.
- Traed a los prisioneros - ordenó.
Guerreros armados fueron a buscarlos. Entretanto él abrió de par en par las puertas de su taller y sus aprendices sacaron cuatro extraños aparatos. El primero fue una hermosa caja de roble, llena de adornos dorados, tornillos y clavos de diversos colores. De ella salía una especie de bocina negra y en un lado colgaba de un gancho un tubo que parecía de ébano.
- Dentro de esta caja meteremos al malvado Hablalejos - explicó Inventor. - De ahora en adelante imitará las voces que uno desee oír, por muy lejos que esté. Esta caja la bautizaré con el nombre de "Teléfono".
» Aquí tenemos otra caja hecha de madera de abedul y llena de alambre de cobre. De ahora en adelante Relámpagoligero vivirá dentro de ella, y cuando se lo ordene saldrá corriendo por los alambres que tenderemos de ciudad en ciudad, desde un extremo del globo al otro, a través de los océanos y más allá de las montañas, y llevará mis mensajes y entregará mis órdenes. Le llamaremos "Telégrafo".
» Y para ti, Ojosbrillantes, tengo esta jaula de cristal. En adelante ésta será tu casa. Siempre que apriete este botón negro abrirás los ojos y darás luz a los seres humanos, a fin de que sus calles y hogares no sean ya nunca más oscuros. Te llamarás "Bombilla".
» Y ahora te toca a ti, horrible Tosefuego. Te espera una tarea mucho más grande. Aprendices, traedme la otra caja.
Los aprendices sacaron del taller una enorme cosa de hierro, con ruedas, engranajes y una enorme chimenea.
- ¡Entra ahí, Tosefuego! - ordenó Inventor. ­ Ahora echa el vapor con toda tu fuerza y así mi máquina se moverá. Luego le engancharé vagones y coches, y la gente podrá subir a ellos y viajar por todo el mundo, conducida por el vapor y el humo. Te llamarás "Máquina de vapor" y si trabajas bien y cumples con tu obligación recibirás paro comer todo el carbón que quieras. ¡Y ahora, viajeros al tren! ¡Subamos todos!
- ¡Bravo! - gritó el pueblo, prorrumpiendo en alabanzas del inteligente Inventor que había transformado a los malvados duendes en cosas útiles a la humanidad.

Se terminó el cuento popular alemán espero que os haya gustado un abrazo gente de buen corazón.