Debe ser muy grande el placer que proporciona el gobernar, puesto que son tantos los que aspiran a hacerlo.
El problema es, que por mucho placer que de, el que está siendo gobernado solo ve la incompetencia de las decisiones que toman los gobernantes y ellos no se dan cuenta del rechazo que crean. Saludos.
El problema es, que por mucho placer que de, el que está siendo gobernado solo ve la incompetencia de las decisiones que toman los gobernantes y ellos no se dan cuenta del rechazo que crean. Saludos.