MADRE MIA!
Cuando los ojos a la vida abría,
al comenzar mi terrenal carrera,
la hermosa luz que vi por vez primera
fue la luz de tus ojos, ¡madre mía!.
Y hoy que, siguiendo mi escarpada
vía,
espesas
sombras hallo por doquiera,
la luz de tu mirada placentera
... (ver texto completo)