Llegar a este lugar es como retroceder en el tiempo lustros...
Pero llegar ahí, supone olvidar
reloj, horario, prisas...Se puede cambiar por pocas cosas. Hay tiempo para contemplar los vencejos, las golondrinas, el ruído de los aviones a mucha altura que rompen el silencio, y al mismo tiempo, te recuerdan los abatares y el ritmo veloz de la técnica. -.