UN MANATIAL DE VOCACIONES.
La provincia de
Palencia, sobre todo en su mitad norte, fue, durante muchos años, un auténtico manantial de vocaciones agustinianas, aunque la Orden no tenía ningun
colegio apostolico por esa geografia, ni ningún
monasterio. Los agustinos supieron sembrar la semilla en nuestra provincia y de los
pueblos de la Valdavia, de la Peña y de la montalña saliron muchísimas vocaciones, muchas de ellas fructificadas en el sacerdocio, en las diversas provincias agustinianas.