Me llamo barro aunque Miguel me llame.
Barro es mi profesión y mi destino
que mancha con su lengua cuanto lame.
Soy un triste instrumento del
camino.
Soy una lengua dulcemente infame
a los pies que idolatro desplegada.
Como un
nocturno buey de
agua y barbecho
que quiere ser criatura idolatrada,
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