La hoja para las
ovejas
Como los
inviernos eran tan largos y caían unas
nevadas tan grandes y tan seguidas, había días que a los animales no se les podía sacar a pastar y claro, otro trabajo que tenían que hacer.
Después de los duros trabajos del
verano, no se terminaba ahí. Esto seguía, era el cuento de nunca acabar. Los que teníamos ovejas, otro trabajito más. Se iba al
corral a cavar el abono y llevarlo con el
carro y la encuarta (pareja de
vacas que se las ponía delante, para ayudar a subir
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