Un momento de descanso. Poco a poco se va cortando la leña. El trabajo es duro.
Dos gorriones aguantan el frío de la nieve.
La caseta está sola entre la nieve. Pero ella ve como nadie todo el pueblo, las montañas nevadas. El campo abierto, las chopos del río...
Los canteros solían dejar su señal como prueba de su trabajo. Esta es una de ellas.
Imagen de San Andrés que fue encontrada en el arroyo, lo que dió pie a que el monasterio se llame San Andrés de Arroyo.
Preciosas fotos de Moarves de Ojeda son unas joyas del románico pero no veo que en ninguna alguien haya escrito o hecho algún comentario en favor de las mismas, es que los naturales del pueblo no las dan el aprecio y la importancia que tienen, "es una pena".
El Curavacas levanta su cabeza entre la niebla. Todavía el sol no ha llegado a su cima. Poco a poco llegará la luz a todo el valle. Los girasoles esperan.
Amanece. La niebla sigue pegada a la tierra. El sol ilumina las zonas más altas.
Una preciosa imagen navideña. Sólo falta iluminar este precioso árbol.
Ahoran descansan tras la lucha por la vida.
¿No es bella la vista? La cosecha está a punto de recogerse. El aire mueve las espigas llenas de granos. Al fondo, Oteralbo vigila el campo de la Ojeda.
La expresión de María ante el hijo crucificado está llena de serenidad y dulzura.
Tomad nota: estos árboles los plantó el pueblo y al pueblo pertenecen. Lo señala una persona mayor.
Ha llegado la semana santa. La mirada serena del crucificado invita a la esperanza de un mundo mejor.
La ventana parece dormida. No parece estar en su sitio. ¿De dónde vino? Si habriera los ojos y nos contara...