En mi familia, Emilio, todos nos peleamos por tener los genes de mi abuela, pero, mucho me temo que ha puesto el listón demasiado alto. No recuerdo haberla visto nunca en la cama enferma ni de una simple gripe, tampoco la recuerdo hasta hace unos años, sentada. Nunca se sentaba, casi ni para comer. Una mujer, sencillamente fuerte y muy, muy activa. Lástima que ahora su sordera, nos impida hacerle la vida más feliz.
Dicen que ya no se hacen mujeres como las de antes, ni hombres. Nosotros si llegamos será por métodos artificiales, no seríamos capaces de dar tanto y con tantas ganas.