Estas maravillosas flores se encuentran en el tubo de subida a la Sima del Anillo.
¡Un burro, ya no quedan muchos!
A ver si encuentro alguno de otros tiempos, montados por turistas.
¡Qué hace Rex por estas tierras!
¿Estará buscando a un criminal?
Antiguamente, todas las cigüeñas emigraban a Africa a mediados de Agosto.
Hoy muchas aguantan estoicamente el duro invierno de la Montaña Palentina.
Las Agujas, parecen un solo bloque, pero están muy subdivididas aunque no se aprecie en esta fotografía.
Fotografía bastante oscura a causa del día nuboso, pero que permite apreciar algunas características de la imponente mole de Curavacas.
El Collado del Hospital y el Hoyo Muerto.
El triangulo de la Llana que conduce a la cumbre.
Algunos aspectos de la pared nordeste.
La hoya desconocida que alberga la Cola de Curavacas.
La hoya desconocida por los muchos turistas que hoy visitan la Montaña Palentina.
Lo que parece salida de esta hoya, son precipios de algunos cientos de metros al paraje conocido como Vega los Cantos.
Otro de los parajes desconocidos de la Montaña Palentina, frecuentados en tiempos solamente y raramente por pastores.
La muy desgonocida lagunilla, de difícil y costoso acceso desde Fuentes Carrionas.
Fuera de los reorridos más habituales.
Yeguas en plena libertad, siempre protegiendo sus crías.
¡Qué quietud! ¡Qué soledad! se desprende de esta bella fotografía.
Por lo que veo han pasado más de cuarenta años desde esta fotografía.
¿Qué será de toda este gente?
El Pozo de las Lomas era un vivero de Tritones alpinos, hasta que fueron introducidas truchas en él.
El Pozo de la sorpresa, cuando le encontraban los caminantes y veían que en su mapa de Instituto Geográfico no figuraba.
Hasta el uso de la fotografía aérea no corrigieron el error.