Recuerdo con afecto cómo tu hermano solía ordeñar las
vacas, y cuando mirábamos aunque estuvieramos escondidos nos ponía tibios.Acertaba el condenado por todos los agujeros del establo ó del
pajar.
Hace algunos años estuve en
Asturias con unos
amigos, los padres de uno de los matrimonios tenían unos establos en pleno
valle; alguno de los que lo vieron, asombrados tocaban un cuerno de las vacas como algo insolito, y cuando yo, que me había enseñado tu hermano a ordeñar, pero poco, lo hice, tuve la
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