SOTOBAÑADO Y PRIORATO: Quiero recordar la época cercana en que el hombre,...

Quiero recordar la época cercana en que el hombre, era el fin normal de una mujer normal y viceversa; donde para la mujer, la locura de un momento podía ser la amargura de toda su vida. El calvario comenzaba al confirmarse un embarazo siendo soltera y el hombre responsable se lavaba las manos,... y si te he visto no me acuerdo.
La normativa moral socialmente imperante, protegida por la sombra machista de dominación patriarcal, establece códigos de comportamiento sexual diferentes para los sexos masculino y femenino y, si hay transgresión de una norma, la sanción tanto jurídica como social es mucho más fuerte para la mujer que para el hombre; en casos como el que nos ocupa, se considera una falta de tal calibre que había de pagarse durante toda la vida.
La discriminación que la mujer sufre respecto al hombre a todos los niveles se agudiza en el caso de las madres solteras que, desde el momento que la sociedad les cuelga la etiqueta de marginadas, por el simple hecho de haber tenido un hijo fuera del cauce establecido, se enfrenta con un futuro desolador plagado de marginación y restricciones, tendentes a impedir un normal desarrollo en todas las facetas de la vida.