Un falso aviso de bomba obligó a la Guardia Civil de Baltanás a desalojar la iglesia de San Millán durante la Vigila Pascual, que se celebraba en la tarde-noche del sábado. Sobre las 21,50 horas, dos agentes de la Guardia Civil del puesto de Baltanás se presentaron en el templo y solicitaron hablar con el párroco de la localidad, Rafael Núñez, al que le explicaron que se había recibido una llamada alertando de la colocación de un artefacto explosivo en la iglesia de San Millán.
«En ese momento se realizaba la renovación de las promesas del bautismo y en la iglesia había unas 160 personas, así que me dirigí a ellos, les expliqué la situación y les pedí que abandonaran la iglesia, lo que hicieron de forma ordenada y sin atropellos», explica el sacerdote de Baltanás.
Una vez desalojado el templo, los agentes de la Guardia Civil y el párroco iniciaron una inspección visual de la iglesia, sin que se hallase artefacto explosivo alguno. La Benemérita, además, procedió a acordonar la iglesia con el fin de que ningún vecino se acercarse a ella mientras se realizaba la inspección.
Al lugar de los hechos se desplazó también uno de los mandos de la Comandancia de Palencia, así como la alcaldesa, María José de la Fuente. Sobre las 23 horas, después de que no se hallase bomba alguna y se certificase que todo había sido una broma de mal gusto, se acordó retirar el dispositivo de seguridad y se reabrió el templo.
Se ha confirmado que los autores de la gamberrada han sido dos jóvenes del pueblo, mayores de edad, que no midieron el alcance de su chanza. Al parecer, llamaron por teléfono a un vecino para avisarle de que había una bomba en la iglesia, y éste fue el que alertó, lógicamente, a la Guardia Civil. «Ellos mismos, al ver el revuelo que han causado, han reconocido los hechos y están muy arrepentidos», manifestó ayer la regidora de Baltanás, María José de la Fuente.
Ayer se celebró la eucaristía de Domingo de Resurrección, con total normalidad, aunque no ajena a los comentarios sobre un suceso que fue el principal tema de conversación de Baltanás.
Bromas de esta índole deberían ser sancionadas, como mínimo con el pago de los costes deribados por ella.
«En ese momento se realizaba la renovación de las promesas del bautismo y en la iglesia había unas 160 personas, así que me dirigí a ellos, les expliqué la situación y les pedí que abandonaran la iglesia, lo que hicieron de forma ordenada y sin atropellos», explica el sacerdote de Baltanás.
Una vez desalojado el templo, los agentes de la Guardia Civil y el párroco iniciaron una inspección visual de la iglesia, sin que se hallase artefacto explosivo alguno. La Benemérita, además, procedió a acordonar la iglesia con el fin de que ningún vecino se acercarse a ella mientras se realizaba la inspección.
Al lugar de los hechos se desplazó también uno de los mandos de la Comandancia de Palencia, así como la alcaldesa, María José de la Fuente. Sobre las 23 horas, después de que no se hallase bomba alguna y se certificase que todo había sido una broma de mal gusto, se acordó retirar el dispositivo de seguridad y se reabrió el templo.
Se ha confirmado que los autores de la gamberrada han sido dos jóvenes del pueblo, mayores de edad, que no midieron el alcance de su chanza. Al parecer, llamaron por teléfono a un vecino para avisarle de que había una bomba en la iglesia, y éste fue el que alertó, lógicamente, a la Guardia Civil. «Ellos mismos, al ver el revuelo que han causado, han reconocido los hechos y están muy arrepentidos», manifestó ayer la regidora de Baltanás, María José de la Fuente.
Ayer se celebró la eucaristía de Domingo de Resurrección, con total normalidad, aunque no ajena a los comentarios sobre un suceso que fue el principal tema de conversación de Baltanás.
Bromas de esta índole deberían ser sancionadas, como mínimo con el pago de los costes deribados por ella.