Si nos bajamos de las empinadas cumbres de la fé para contemplar la realidad sacerdotal, solamente a ras de suelo veremos... que todos precican con palabras y ninguno (en toda regla hay una excepción) con el ejemplo. Hubo tiempos en que los curas se formaron y ejercieron en una sociedad fundamentalmente religiosa, donde las creencias en un terreno bién abonado por el Estado, era algo cotidiano. Suponía un valor en si mismo, incuestionable, indiscutible e imprescindible de aquella sociedad. Su único quehacer era el culto, los sacramentos y exigir una práctica religiosa inmutable, perfectamente obsevada, pautada ritualizada, sintiéndose garantes y poseedores de la verdad adsoluta, del dogma y la moral.
El cambio político y social, feligreses más libres y cultos han llegado a considerar que el sacerdocio es una mera forma de vivir cómodamente como otra cualquiera; por ello... lo que antes fué culto, rito y creencia que se mantenía a impulsos de la inercia porque el pueblo fue tierra fétil hoy precisan sembrar en campos pedragosos, hostiles y recoger entre espinas, tobas y cardos, lo que antes se consideraba siega y cosecha de abundantes frutos.
El cambio político y social, feligreses más libres y cultos han llegado a considerar que el sacerdocio es una mera forma de vivir cómodamente como otra cualquiera; por ello... lo que antes fué culto, rito y creencia que se mantenía a impulsos de la inercia porque el pueblo fue tierra fétil hoy precisan sembrar en campos pedragosos, hostiles y recoger entre espinas, tobas y cardos, lo que antes se consideraba siega y cosecha de abundantes frutos.