Al contar Emilia que el miércoles por la noche no tuvieron luz, me ha dado la idea y no la desaprovecho.
Hoy en día nada más hechar de menos el corte eléctrico con el teléfono móvil desde cualquier lugar (si hay cobertura) puedes avisar de inmediato a la compoñía, con la obligación de restaurarla lo más rapido posible. En los años a los que yo me retorno el único electodoméstico que había en las casas y no en todas, era la radio.
En Sotobañado se dependía de la central eléctrica situada en Herrera y cuando había avería, el aguacil al día siguiente por la mañana se lo decía al conductor del "coche de línea", (el Volvo) cuyo trayecto diario era Báscones Palencia y viciversa, para que dejara el aviso de avería en Herrera.
No se a que era debido pero el restablecimiento, lo teníamos seguro que era para tres o cuatro días con velas, dependiendo de la estación del año.
En mi casa como éramos pocos y muy valientes... (todo lo cantrario) sacábamos partido al servicio de la vela, mientras alumbraba jugábamos haciendo sombras en la pared y lo pasábamos muy divertido. Lo malo venía cuando nuestra madre mandaba ir a buscar algo a la despensa o a cualquier otra estancia; se tenía que enfadar y sentenciar a dedo ¡tu y tu! siempre dos, pero no se lo que era mejor... los fantasmas que no veía el uno los veía el otro que echaba a correr. Mi madre siempre decía que cuando más feliz había sido era cuando todos éramos pequeños, ¡no me estraña!. Querida madre... ¡va por tí!.
Hoy en día nada más hechar de menos el corte eléctrico con el teléfono móvil desde cualquier lugar (si hay cobertura) puedes avisar de inmediato a la compoñía, con la obligación de restaurarla lo más rapido posible. En los años a los que yo me retorno el único electodoméstico que había en las casas y no en todas, era la radio.
En Sotobañado se dependía de la central eléctrica situada en Herrera y cuando había avería, el aguacil al día siguiente por la mañana se lo decía al conductor del "coche de línea", (el Volvo) cuyo trayecto diario era Báscones Palencia y viciversa, para que dejara el aviso de avería en Herrera.
No se a que era debido pero el restablecimiento, lo teníamos seguro que era para tres o cuatro días con velas, dependiendo de la estación del año.
En mi casa como éramos pocos y muy valientes... (todo lo cantrario) sacábamos partido al servicio de la vela, mientras alumbraba jugábamos haciendo sombras en la pared y lo pasábamos muy divertido. Lo malo venía cuando nuestra madre mandaba ir a buscar algo a la despensa o a cualquier otra estancia; se tenía que enfadar y sentenciar a dedo ¡tu y tu! siempre dos, pero no se lo que era mejor... los fantasmas que no veía el uno los veía el otro que echaba a correr. Mi madre siempre decía que cuando más feliz había sido era cuando todos éramos pequeños, ¡no me estraña!. Querida madre... ¡va por tí!.