SOTOBAÑADO Y PRIORATO: EL OTOÑO QUE YO SUPE VER...

EL OTOÑO QUE YO SUPE VER
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Parecía que el color en la naturaleza era propiedad exclusiva de la primavera, pero el otoño ofrece en el campo toda una gama de tonalidades, incluso en el suelo donde hay chopos.
Sotobañado tiene como "preludio" de entrada al pueblo, una larga hilera de chopas a ambos lados de la carretera, y la suleja (hoy parque) el arbol que como ornamento predomina, son chopos que junto a los arbustos y su verdoso suelo de cesped, ofrecen un bonito paisaje digno de recrearse en él. En uno de esos días perfectos de el otoño que se producen con más frecuencia en la memoria, que el la vida. Es el momento que estalla todo con su belleza pasada, como si la naturaleza hubiera estado ahorrando todo el año para el gran final.
Sus árboles cambian de color, a medida que sus hojas se van secando, y los tonos amarillos, ocres, y marrones rojizos contrastan con el verde.
Con el otoño llegan las primeras lluvias y sus colegas los vientos, que a su paso entre los árboles agitan las hojas produciendo una caida en masa, que, hasta llegar al suelo protagonizan un gran espectáculo, como si fuesen grandes copos de nieve carentes de su intrínsico color que se esparcen por doquier. El suelo queda cubierto con un manto de hojas dando comienzo el ciclo, estas hojas se descomponen y abonan el suelo para otra remesa en la primavera.
Cualquier día en esta estación si observas el cielo al caer la tarde, puedes ver, como los rayos del sol adquieren esos tonos rojizos tan intensos, que parecen cambiar el color del pueblo; mientras las chimeneas humeantes de los hogares ponen sus olores.

"CADA COSA TIENE SU BELLEZA PERO NO TODOS LA VEN" (Confucio)