Emilia, por lo que cuentas deduzco que a ti la aparición de la cucaracha
no te inmutó. La susodicha debió de aparecer en el plato de otro, cuando tu,
ya habías probado el arroz con buena gana y preferiste ignorar el hallazgo y seguir dando buena cuenta de lo que tenías delante, sin más.
Ante un caso como este lo más beneficioso para el dueño es actuar como lo
hicieron, ser generoso con el cliente. No interesa tener en la hoja de
reclamaciones un problema de esta índole porque sabe que la multa que le cae
tras una inspección, sería mas perjudicial.
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