El tío Antolín. Su imagen se pierde entre las imágenes de la infancia. A él el gustaba pescar en el río. Su imagen permanece aquí para el recuerdo.
En cuantos sitios quisieran tener este bello rincón. Y, sin embargo, Palencia que presume de arterománico y de historia, ha con sentido y consiente que poco a poco vaya desapareciendo esta bella iglesia. Es una verguenza.