composicion de la masa para her las hojuels
Siento ensombrecida la luz

que se acerca hasta esta mi ventana,

en un amanecer silencioso,

este extraño domingo de febrero.

No albergan nubes el azul del cielo
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IMPLADO: Enfurruñado.
Tu definición podría valer
Mi tía abuela, que era de Castrojeriz, lo usaba así, como enfurruñado o al borde del llanto. “Ese niño no ha dormido, está implado”
He aprendido a caminar

con el corazón en la mano.

He aprendido a caminar

dejando que mis pies

marquen el rumbo y el ritmo.

He aprendido a caminar

bajo cielos inciertos

y sobre una tierra que palpita

ávida de nuevas huellas.

He aprendido.

He aprendido a vivir

con mis ojos de par en par.

He aprendido a vivir

dejando que los nuevos amaneceres

despierten lo que estaba dormido.

He aprendido a vivir

observando todo lo que me rodea

sin importarme la estación del año

ni el lugar del que proceda.

He aprendido.

Y quiero seguir aprendiendo

y quiero seguir viviendo

y quiero seguir caminando

y quiero seguir mirando,

sin perder ni un solo instante

de este tiempo regalado

que la vida me procura,

ahora, que por fin he despertado.

He aprendido,

y espero seguir aprendiendo.

José Manuel Contreras ... (ver texto completo)
FIJATE, AL HIJO DE JERONIMA, ME LO PARECIA, PERO A Ysa, ya nada, oye Charo queremos recetas tradicionales de nuestras madres, o suegras, da, lo mismo pero las queremos, asi que este llamamiento es para todos en general...
Cuantas veces cuando estes en tu casa, diras... como me gusta la comida que me hizo mi suegra tal dia... (pues esa es la que tienes que poner..) vale?
Me gustaría tenener la receta de los chorizos de mi tierra. Palencia ya que estoy muy lejos, y no tengo a quien pedírsela. Un saludo de una Palentina, desde Mallorca gracias
Todas las mañanas me levanto temprano

y en un santiamén me lavo la cara y las manos.

Camino del colegio salgo tan contenta

cruzando aceras y calles siempre muy atenta.

En la puerta ya esperan Ana, Alicia y Rodrigo
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Feliz año
Besos
Adiós, por fin, mi querido

veinte veintiuno.

Sí, querido, pues me has dado tanto

que no agradecértelo sería injusto,

al menos por mi parte.

Ahora bien, debo decirte

con la misma determinación

que has sembrado, en muchos de tus días,

senderos con sufrimiento, dolor y ausencias.

Ausencias, quizá a destiempo,

o cuanto menos inesperadas.

Se me antoja lejos, muy lejos,

aquel primero de enero cuando naciste,

justo después de las doce campanadas

que señalaron la partida,

para no regresar jamás,

de un aciago veinte veinte

que nos asoló sin misericordia alguna.

Te recibimos entonces con los brazos abiertos,

con la mirada esperanzada,

deseosos de que “todo esto” terminase

y despertásemos de esta cruel pesadilla.

Pero no fue así.

Después de trescientos sesenta y cinco días

y consumida la última uva,

has partido en silencio y sin estruendo,

para jamás regresar,

dejándonos con más soledad

y una “nueva variante”

como tu penúltimo regalo.

Pero amanece un veinte veintidós,

hasta ahora desconocido,

al que recibimos sin demora,

con el corazón en un puño,

con la mirada empañada

por lágrimas de esperanza,

al comprobar esa luz que le acompaña.

Bienvenido seas, nuevo año.

Bienvenido sea, cada día y cada atardecer.

Bienvenidas las palabras, los sueños

y los silencios provocados.

Bienvenido todo aquello que nos depares

pues sé que este año será nuestro año.

Sé que será mi año,

y el tuyo

y el suyo.

Y en este, tu nacimiento,

cuando aún gateas

pues no has empezado a caminar,

levanto mi copa para brindar por tu llegada,

abriendo mis brazos de par en par

y así poder abrazarte, sin miedos.

José Manuel Contreras ... (ver texto completo)
La boda de mis tios. Me encanta esta foto
.

Estar tan cerca y a la vez tan lejos.

Bastaría, tan solo, que yo estirase mi brazo,

frente a ti,

y tú algaras el tuyo, frente a mí,

para que las yemas de nuestros dedos

pudieran alcanzarse y así sentir el roce

de esa piel que ansía el contacto,

al igual que la árida tierra

anhela el retorno de las lluvias.

Mis ojos miran los tuyos,

tan próximos como distantes,

y sienten la tristeza que los acompañan,

pues entienden en el abrazo

esa plenitud de amor

que tan solo ellos comprenden y guardan.

Cuántos abrazos en la cuenta del ‘debe’.

Cuántos abrazos en la cuenta del ‘haber’.

Prometo frente a este horizonte

que ante mi, solitario se muestra,

que serán saldados

una vez que el viento sople a favor

disipando esta sombra que nos asola.

Abrazaré, de nuevo, tu cuerpo y tu alma

como nunca antes lo hube abrazado

y sé, bien que sé, que tú abrazas el mío

como si fuera aquella primera vez

en la que se encontraron y se descubrieron.

Abrazaré tu cuerpo y tu alma

como si fuera el principio de todo

como si fuera el final de nada

como si fueran a separarnos

por ese tiempo que solo la vida decide

y sentiré, de nuevo, el calor de tu alma

y el palpitar de tu cuerpo

grabarse definitivo en mi recuerdo

por si otra sombra quisiera amanecer mañana.

José Manuel Contreras ... (ver texto completo)
Feliz Navidad para todos
Besos
cuándo se construyó?
He visto menguar la sonrisa de la luna

en las noches huérfanas de estrellas;

he visto crecer la hierba bajo mis pies

en los senderos hasta ahora recorridos;

he visto el lento viajar de las nubes
... (ver texto completo)
Cuántos momentos únicos y mágicos

atesoran doce años de vida?

–me preguntó el silencio–.

¿Y por qué me lo preguntas

precisamente hoy

si nunca antes me lo has preguntado?

¿Qué interés tendrías ahora en escucharlo?

Sabes perfectamente la razón

y si repasas tu vida comprobarás

que hacerlo antes no hubiera tenido sentido.

Pensé que hablabas de mí;

disculpa por tanto mi error.

Disculpado quedas.

¿Y bien?

Cada amanecer ha sido un regalo,

y si vuelvo la vista atrás

me veo con ella entre mis brazos

observado cómo duerme,

cómo respira,

cómo empieza a beberse la vida

a sorbitos pequeños,

insignificantes,

apenas imperceptibles,

pero con decisión.

Sus primeros pasos, su primera sonrisa,

su primera mirada, su primera palabra…,

tantas primeras veces de todo

que hacen de su caminar por la vida

un instante tras otro, único e irrepetible.

Y hoy, doce años después,

compruebo con regocijo que aún cabe

entre estos brazos que la recibieron

aquella madrugada de diciembre,

y no tengo duda alguna de que siempre

habrá un hueco entre ellos donde cobijarse

si fuera hiciera frío.

Cuántos momentos únicos y mágicos

atesoran doce años de vida,

me preguntabas.

Sería imposible recogerlos en un verso

o en un poema,

o en diez mil versos

o mil poemas,

ni tan siquiera en doce años más de vida

que para contarte tuviera.

Pero sí puedo decirte

y terminando este poema te digo

que nada hay más mágico,

más grande,

más maravilloso,

que en tu vida aparezca

una nueva vida que saluda al mundo,

que puedas recibirla con los brazos abiertos

y que de esa forma la veas crecer,
día tras día, y noche tras noche

Y el silencio guardo silencio
y comprendió

José Manuel Contreras ... (ver texto completo)