Mañanas puras y frías
de los
campos de
León,
mañanas que sois mañanas
también en el corazón.
Si os cruzáis con los hombres cuando vuelven
al
pueblo rojo con la tarde encima,
si contempláis sus rostros
secos y arados como tierra viva,
comprendéis el destino y el cansancio
... (ver texto completo)