Cuando en los libros de historia se hace un recuento de los oficios propios de épocas pretéritas, indefectiblemente aparecen mencionados los de escribano, alguacil, molinero, boticario, albéitar, tundidor, arriero, jornalero, carretero, tejedor, organista, mesonero... Por supuesto, estos repertorios son siempre incompletos y hay multitud de oficios que, bien por su humildad bien por otras circunstancias, habitualmente quedan en el olvido. Uno de ellos parece ser el de tripero, es decir, el oficio ... (ver texto completo)