La vuelta a casa tras la excursión.
Las doce en punto. Hace calor. Alguna rosa rosa todavía sigue fresca. Momento único.
Hola Maribel :
Soy Begoña he leido tu mensaje , me ha hecho mucha ilusión, no te imaginas cuanta.
Me gustaria contactar contigo, a través de la red y ya te comento...vale?
Te mando mi direción

begomupe@hotmail.com

Por favor contacta vale? te espero.
Y...gracias por leer "el mensaje " y contestar.


Hasta pronto.
En Villabermudo.
Ahora que tanto aprieta el calor, que bien se estaría en el río con los pies en el agua a la sombra de los chopos.
Entre el verdor de la vega y el sonido del agua que se dispersa para regar esta alfalfa, se descubren nuevas vistas de un pueblo dinámico que cada año cambia con su mirada en el futuro.
El paseo por el río está lleno de sorpresas al descubrir rincones llenos de belleza por la variedad de sus plantas.
San Isidro labrador, patrón de los agricultores, .
¡Qué bonito es el otoño entre los chopos del río Burejo!
Esta es la cima de Peña Pico. Allí una caseta de vigilancia contra los incendios y unas vista maravillosas.
Desde Peña Pico se puede disfrutar de una hermosa panorámica del valle de La Ojeda, donde destaca La Vid a la vera del río Burejo. Estamos en julio, cuando el calor aprieta y la cosecha de cereales ya está madura en el campo.
La Peña Pico es la montaña más próxima al pueblo, como faro vigilante de todo el quehacer campesino desde hace siglos. Allí existe ahora una caseta de vigilancia de incendios para toda la zona. Y, si algún pueblo destaca a la vista, es precisamente La Vid. Por otra parte, desde allí se pueden ver con toda su impresionante grandeza las montañas palentinas, como se puede ver, en parte, en esta imagen.
Jardín privado (álvaro Valverde)

Nadie ha de entrar aquí.
Para sólo la sombra
Levanté las paredes
Que dan cobijo al tiempo.
No fue impune el trazado
De las sendas que orientan
Su interior movedizo.
Escalas y arrayanes dan forma
A un pensamiento mercenario.
No elegí casa árbol al albur. Fue preciso
Conocer cada especie
Como a mí me conozco.
El agua sabe el canto
Que el silencio arrebata y en su monotonía
Otra luz se desvela.
Para nadie he querido este lugar umbrío,
Pues que sólo ... (ver texto completo)
El valle de la Ojeda, en el que se ubica San Jorde, ofrece aquí una bella estampa. La iglesia románica es aquí un puntito difícil de captar. Pero ahi está, como se puede ver desde Peña Pico con unos prismáticos.
Las posturas de sol suelen sorprendernos cada poco tiempo por su explosiva belleza, como si de fuegos artificiales se tratata.