Entre los muchos y maravillosos recuerdos de mi querido Alar, tengo uno que en muchas ocasiones me viene a la cabeza.
Un zapatero que tenía su pequeña zapatería junto a las
vías, delante del Paso a Nivel.
Allí de niño pasé muchas horas, escuchando sus historias o cuentos, yo le escuchaba boquiabierto y con los ojos abiertos como platos, me parecía el hombre más sabio de la tierra.
Sus cuentos parecían escritos por los hermanos Grim, me contaba historias de los pájaros que piaban desde los
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