Que razón tienes cuantos cangrejos pesque. En el molino de mi abuelo y en el de mi tío Francisco. Los vendimos a peseta la docena. Que tiempos aquellos. Vale la pena recordar nuestra infancia y nuestras correrías. Con sus anécdotas y recuerdos inolvidables.
Nosotros vivíamos al lado del molino de Cubillas de Cerrato, a sesenta metros, bajábamos una cuestecilla pasábamos un pequeño puente y ya estábamos allí. Alrededor se paseaban las gallinas en libertad, con sus polluelos, los patos que entraban y salían de la balsa y del cauce, algunas ocas grandes, tres o cuatro pavos, y en el corral, conejos caseros, varios cerdos, las vacas lecheras, un asno, varias mulas y los perros. Los perros lengüeteaban la tercerílla, no el salvado ni la harina virgen. Una ... (ver texto completo)