Es el mejor pueblo de la provincia de Palencia y tiene la mejor iglesia de todas una verdadera joya.
Creo que se llaman Vallespinosinos, pero no estoy muy segura. Por cierto, un pueblo encantador y una gente muy maja.
En este bello patio, hay varias entradas, cada una con su función. Por la derecha, donde las columnas, se entra en una pequeña tienda donde uno puede encontrar recuerdos varios, pero sobre todo, unos ricos pasteles. Por la puerta del centro, bajo los arcos, se entra en clausura y está abierta para quien le interese la vida monacal. Y a la izquierda(no se ve) está la entrada para el maravilloso claustro. Es una vista obligada, que no defraudará.
!Cómo cambia el paisaje con la nieve, sobre todo si es un día gris. Pero cuando sale el sol, todo es diferente.
El monte suele ser el gran desconocido, por miedo a los animales salvajes que allí puedan vivir. Antes se hablaba del lobo. Ahora uno se puede encontrar con el jabalí.
La caseta sola en un mar de nieve, navega contra viento y marea.
¿Esta gran perro no era "El Cadenas"?
A esta tarea agrícola se la llama "aparvar". Una vez que se habían "trillado" las mieses en la eras, y por cierto durante mucho tiempo, se recogía todo con la "aparvadera", en este caso arrastrada por vacas. Todo lo recogido se amontonaba después con no poco arte en lo que se llamaba la "parva".
Aquí es donde está ahora el molino. Algún día veremos cómo está por dentro.
Fuente redonda frente a 25 metros de la casa donde naci.
¡Cuánto tiempo ha pasado! La foto está sacada en el año 1979. Posiblemente era Junio. La hierba de algunas eras ya estaba cortada. Todo respira tranquilidad.
Tiempos aquellos. A pesar de que las máquinas facilitaban las tareas del campo, el trabajo seguía siendo duro. Además, el sol era implacable.
Un plato de cangrejos de río de los de antes. Era el año 1979. Con plato de duralex francés. Aquí está el plato para celebrar los 88. ¡Felicidades!
Todavía no se habían contruido las grandes naves agrícolas.
Esta esquina de la iglesia tenía una sabor especial, pues, con las otras tres de las casas próximas, formaban un cuadro precioso para jugar a las "cuatro esquinas". Además era un lugar bien iluminado, lo que permitía jugar también de noche.¡Cuántos ratos de diversión!