El Moro es una huerta escondida en rincón del campo que tien una larga historia y muchas cosas que contar.
¿Quién dijo que la montaña de nuestra tierra no es bella? Además se la puede ver desde muchos lugares y en diferentes tiempos? La vista nunca será la misma.Déjate sorprender.
El monumento-recuerdo a Sta. María parece con más fuerza y sentido aquí a tener detrás la montaña nevada.
¿Quién podría explicarnos lo que aquí está escrito?
En el 36 pasaron muchas cosas...¿no?
El paseo por la orilla del río. Cuando aparecen las dificultades, hay que dejar su orilla, y caminar por los limites de las fincas. Pero la mirada sigue en el agua.
La abuela, con sus noventa años, solía decir que San Juan sonreía. La serenidad de la expresión de esta bella imagen con tanto años de historia resulta relajante para quien la contemple. Es un precioso regalo que nos dejaron nuestros antepasados.
Esta creo que es la casa de mi amigo raul.un saludo para toda la gemte de el pueblo.
La vuelta a casa después del paseo de la tarde.
El rebaño de ovejas con las montañas palentinas al fondo, ofrecen una imágen bucólica del pueblo que también conviene conocer y disfrutar, sin negar por esto el duro trabaja de los agricultores y ganaderos. Gracias a su trabajo y esfuerzo nuestros pueblos se mantienen con vida y esperanza.
La fortaleza de la torre con sus piedras de sillería aparece con fuerza en esta imagen que recoge la vista de una de sus esquinas.
En la pared de una iglesia no pueden faltar los símbolos religiosos. Pero aquí, no sólo están dentro sino fuera. En esta foto, aparece unos de ellos con trazos toscos, pero claros.
No es una obra de arte, pero hay está el reloj, de piedra auténtica y con hora fija. ¿Quién fue el artista?
Este trozo de pared, tanto por su formato como por el color, muestra su diferencia frente al conjunto de la iglesia, lo que indica que son restos de un pasado anterior.
¿Este trozo de pared son restos de la antigua iglesia románica? Es muy posible.